El Colegio de Economistas de Cantabria ha presentado su Informe sobre la I+D+i en Cantabria, un análisis riguroso que evidencia la necesidad urgente de fortalecer la inversión en investigación, desarrollo e innovación para mejorar la competitividad de la comunidad. Encargado por la Consejería de Economía, Hacienda, Financiación Autonómica y Fondos Europeos, el estudio revela que Cantabria se sitúa por debajo de la media nacional tanto en inversión como en capacidad de transferencia tecnológica.
Según el informe, en 2023 el gasto en I+D por habitante en Cantabria fue de 273 euros, muy por debajo de los más de 600 euros que destinan regiones como Madrid, Cataluña o el País Vasco. A pesar de que la comunidad representa aproximadamente el 1,2 % del PIB y del empleo nacional, su contribución a la I+D empresarial no supera el 0,5 %, lo que refleja una notable debilidad estructural en el sistema regional de innovación.
Entre los principales retos identificados se encuentran el déficit de colaboración entre los distintos agentes del ecosistema —universidades, centros tecnológicos, empresas y administración—, la escasa transferencia de conocimiento desde los centros de investigación al sector productivo, y la necesidad de retener y atraer talento cualificado. Asimismo, el informe advierte sobre la importancia de contar con un marco institucional estable, recursos financieros suficientes y una estrategia coordinada para revertir esta situación.
El Gobierno de Cantabria ha respondido con un aumento significativo del presupuesto para I+D+i, que ha pasado de 38 millones de euros en 2023 a 79 millones en 2025. Esta inversión busca fomentar la colaboración público‑privada, impulsar la innovación disruptiva y mejorar los instrumentos de financiación y apoyo a las empresas tecnológicas.
Durante la jornada de presentación, celebrada en el Centro de Iniciativas Empresariales de Santander, el catedrático David Cantarero, coordinador del estudio, señaló que “la conjunción de decisiones que se toman y no se toman explica la situación actual”, e insistió en que el liderazgo institucional debe apostar por un modelo de innovación más rupturista. Por su parte, Fernando García, presidente del Colegio de Economistas, subrayó que el informe es una radiografía que abre un debate necesario, y que los economistas tienen la responsabilidad de contribuir al diseño de políticas que aseguren el desarrollo económico sostenible de la región.
El evento contó con la participación de representantes institucionales, académicos y empresariales, entre ellos Gema Igual, alcaldesa de Santander; Luigi dell’Olio, vicerrector de Investigación de la Universidad de Cantabria; y los consejeros Eduardo Arasti (Industria) y Luis Ángel Agüeros (Economía), quienes coincidieron en la importancia de establecer alianzas estratégicas que permitan a Cantabria avanzar hacia un modelo productivo basado en el conocimiento.
El Colegio de Economistas hace un llamamiento conjunto a los sectores público y privado para diseñar una estrategia integral de innovación que permita a Cantabria cerrar la brecha tecnológica con las regiones más avanzadas, generar empleo de calidad y posicionarse como un territorio competitivo en la economía del futuro.