Carlos Pérez Sánchez defiende en COPE el papel de los Colegios como garantía para la ciudadanía

El vicepresidente de Unión Profesional de Cantabria y decano del Colegio de la Abogacía, Carlos Pérez Sánchez, reivindica en COPE Cantabria el papel de los colegios profesionales como garantía para la ciudadanía y reclama una mayor participación de estos colectivos en la elaboración de normas y decisiones públicas.

CRISTINA JIMENO: 490 abogados cántabros atendieron el año pasado más de 10.500 asuntos del turno de oficio. Hay familias que acuden a un abogado porque están a punto de perder su casa, conflictos que cada vez se intentan resolver antes de llegar a un juzgado y, desde luego, hablamos de una profesión que está empezando a convivir también con una herramienta que puede cambiarla por completo: la inteligencia artificial.

Arrancamos en COPE Cantabria este martes una nueva sección para conocer qué hacen nuestros colegios profesionales y, sobre todo, qué nos aportan a la sociedad, qué nos pueden aportar a nosotros.

Vamos a empezar precisamente con la abogacía y está con nosotros Carlos Pérez Sánchez, que es decano del Colegio de la Abogacía de Cantabria, pero además es vicepresidente de la Unión Profesional de Cantabria. Carlos, muy buenas tardes.

CARLOS PÉREZ SÁNCHEZ: Hola, buenos días. Tengo un semblante risueño porque hacía muchos años que no te veía y me ha hecho mucha ilusión.

P.- Igualmente, bienvenido por esta casa.

R.-: Muchos años, pero efectivamente comenzabas aquí conmigo en la época universitaria, con una revista universitaria que teníamos en Cadena 100.

P.- Bueno, vamos a empezar, si te parece, por ese dato: 490 profesionales, 10.500 asuntos. ¿Está el turno de oficio en Cantabria llegando a un punto de tensión?

R.- Vamos a ver. Sí, efectivamente es un tema preocupante el posible incremento de solicitudes de los ciudadanos de Cantabria respecto a la justicia gratuita, pero lo que más nos preocupa a nosotros, a los profesionales, es que exista una verdadera modificación de la Ley de Asistencia Jurídica para que se recojan todo tipo de actuaciones que llevamos a cabo.

Esos 490 profesionales que has dicho, a lo largo de toda la región, en servicios, muchos de ellos de 24 horas, en servicios de guardia, 16 letrados al día. Todo eso lo compensamos con el enorme compromiso de los profesionales volcados en atender a las personas que necesitan nuestra ayuda, como detenidos, menores, víctimas de violencia o ciudadanos extranjeros.

P.- ¿Pero en qué momento puede empezar a resentirse el sistema si sigue como va?

R.- Pues en que existe, en algunas ocasiones, un cierto desasosiego o decepción por parte de los profesionales al no ver reconocido, tanto por las administraciones como por parte de la sociedad, ese trabajo que realizamos. Entonces, al final se hace, lógicamente, a cuenta de otro trabajo que puedes dedicar a tu actividad privada y que lleva a veces a ese disgusto de poder decir: “Yo ya no necesito estar prestando este servicio, me doy de baja”. Aquí podemos estar hablando de un número muy elevado de compañeros, pero esta misma semana conocíamos que, por ejemplo, en Palencia más del 40 % de compañeros se habían dado de baja.

P.-Y eso empieza a ser una corriente en toda España. ¿Hay problema de dinero, de falta de profesionales o de que cada vez hay más personas que necesitan asistencia jurídica gratuita?

R.-  En la parte del dinero estamos siempre en lucha con la Administración regional y también, luego, ya digo que depende de la Ley de Asistencia Jurídica que venga dictada por el Gobierno nacional.

A nivel de profesionales, efectivamente puede parecer un número suficiente el de los 490, pero sí que es cierto que esa demanda que puede existir por parte de la ciudadanía es la que nos lleva a nosotros a querer asistirlos lo mejor posible, lo más rápido posible y con los mejores recursos posibles. Y ahí es donde está la función de un colegio profesional como el nuestro, el de la abogacía, donde ponemos en valor muchas cosas.

P.- Hay un asunto que está precisamente hoy en la conversación pública y que conecta directamente con el trabajo de los abogados, que es la vivienda, el caso de Mari Carmen. ¿Qué os dice desde la perspectiva de un abogado?

R.-  Voy a poner en valor dos servicios que tenemos en el Colegio de la Abogacía: un servicio de intermediación hipotecaria y otro de asesoramiento en tema de arrendamientos, gracias a un convenio que mantenemos con el Ayuntamiento de Santander, donde efectivamente ayudamos y asesoramos a personas que se pueden ver afectadas por ese tipo de problemas.

La solución de la mediación, como la que puede haberse alcanzado en este problema, puede estar al alcance, lógicamente, del asesoramiento debido de profesionales como son los profesionales de la abogacía.

Y lo cierto es que es una realidad social que hay que atajar de alguna manera, hay que ponerle algún tipo de solución, y ahí es donde el legislador, pero sobre todo buscando un consenso, tendría que encontrar las soluciones adecuadas para todos, el equilibrio.

P.-¿Seguimos llegando demasiado tarde, entonces, al abogado cuando tenemos un problema, por ejemplo, con la vivienda?

R.-  Sí. En muchas ocasiones la gente viene ya con el problema completamente en una fase, no digo terminal, pero sí en una fase preocupante.

Por eso siempre nosotros recomendamos que, ante un problema, y lo tuvimos como un lema en su momento para fomentar la figura de los profesionales de la abogacía, es ante un problema donde tienes que acudir. No tienes que acudir al consejo de un amigo, de una persona que no está formada, de las redes sociales. Tienes que ir a un profesional de la abogacía por una consulta.

Igual que vamos a un médico, pues es normal que puedas ir y que te deje tranquilo, o que te asesore o te informe de cuáles van a ser los siguientes pasos.

P.-El Colegio de la Abogacía de Cantabria acaba de cumplir un año con su Centro de Métodos Adecuados de Solución de Controversias. La idea es intentar resolver determinados conflictos mediante mediación o conciliación. ¿Está cambiando la manera de hacer justicia?

R.-  Vamos a ver. No somos una región fácil para conseguir el encuentro amistoso o la conciliación de asuntos, vamos a partir de esa base. Pero nosotros sí que hemos apostado con una verdadera conciencia ya de hace años.

Llevábamos a cabo labores de mediación intrajudicial en un servicio que se dota por parte de la Dirección General de Justicia, pero en este caso este centro, bien impuesto además por obligaciones legales, hemos apostado por él para que la gente pueda efectivamente acudir y, con el asesoramiento de un profesional, pueda buscar esos puntos de encuentro.

Todo lo que sea no judicializar, no llegar a la parte contenciosa, esa parte desagradable que muchas veces es llegar al tribunal, ahí también los abogados indudablemente ayudamos a los ciudadanos. Nuestras soluciones no pasan siempre por los estrados.

P.- ¿Cuántos casos habéis tramitado durante este primer año y cuántos han terminado en acuerdo?

R.- El segundo dato no te lo sé decir. El primero, yo sé que son cerca de 200 asuntos, más de 150 asuntos los que están ahora mismo en curso.

Es un número tal vez tímido para lo que pueda ser, pero efectivamente estamos haciendo cultura entre los compañeros para que lo fomenten entre sus clientes, el intentar buscar el acuerdo.

P.-Buena noticia. Bueno, quiero ampliar un poco el foco porque, aprovechando que te tengo aquí, eres vicepresidente de Unión Profesional de Cantabria: 31 colegios profesionales, más de 20.000 profesionales. Voy a ponerme un poco en la piel del ciudadano, si te parece, o vamos a ponernos los dos. Alguien que escucha “colegio profesional” puede pensar: “Es una organización que defiende a los profesionales”. ¿Qué aporta realmente al ciudadano?

R.-  Pues mira, esa es muy buena pregunta porque cualquiera podría pensar, y una vez me lo achacaba alguien: “Sois un gremio, solamente sois corporativos y demás”. Digo: “No, no, en absoluto”.

Un colegio profesional lo que te aporta es seguridad a ti como ciudadana a la hora de querer saber si la persona que te va a hacer una operación de estética, un abogado, un economista que va a llevar un asunto en el que tú le has requerido, que digas: “Oye, esta persona está colegiada, reúne la titulación académica correspondiente, puede estar efectivamente no sancionada”.

Entonces, los colegios llevamos a cabo esa labor no solamente regulatoria o de incorporación y colegiación, sino de formación, de habilitación profesional, de ontología, de asegurarnos de que los profesionales tienen seguros de responsabilidad civil para el caso de que algo falle, que puede fallar, y el ciudadano no se vea desamparado.

Porque una persona desconocida o un intruso profesional… El intrusismo es una de las lacras contra las que luchamos. El hecho de que digas: “Oye, mira, me aporta seguridad un colegio profesional a la hora de que, si voy a buscar a un señor que es ingeniero de Montes, efectivamente sea un ingeniero de Montes”.

P.-  Precisamente una de las reivindicaciones de la Unión Profesional es la colegiación de los profesionales que trabajan también en las administraciones públicas. ¿Por qué debería importarnos esto como ciudadanos?

R.- Porque, igual que estamos todo el resto de profesionales, en la abogacía es un poco especial, pero en otros sectores los colegios precisamente lo que hacen es llevar a cabo una supervisión de que la actividad profesional se lleva correctamente.

En la Administración a veces se diluyen esa serie de controles, esa gestión de que el profesional no solamente esté trabajando en la Administración y en determinados expedientes, sino que además lo esté haciendo correctamente.

Entonces, si nosotros, que abogamos por esa colegiación universal, incluida la de todos los funcionarios, no somos un mero recaudador, sino que somos un organismo de control, de aportarles u obligarles a una formación continuada, de estar abiertos a los ciudadanos cuando existe una queja, que con la Administración ya sabemos que es muy complicado…

Sin embargo, todos los colegios profesionales tramitamos las posibles quejas que realizan los ciudadanos y abrimos, en su caso, expedientes deontológicos o sancionatorios. Es decir, si estamos todos dentro de un sistema, que lo estemos todos, incluidos los funcionarios.

P.-Bueno, quiero entrar en otro asunto contigo que tiene además especial sentido porque has estado muy vinculado dentro del Colegio a las áreas de tecnología y formación.

La inteligencia artificial ya está entrando en los despachos: análisis de documentos, contratos, escritos, búsqueda de jurisprudencia. ¿Puede hoy un abogado permitirse no saber utilizar esta inteligencia?

R.- Pues los que no lo hagan se van a quedar atrás, indudablemente, Cristina. Yo estoy viendo compañeros muy reacios a ello. Siempre éramos gente que nos manejábamos con un ordenador, con papel y con libros en las paredes. Luego entraron las bases de datos y, a día de hoy, quien no utilice la inteligencia artificial correctamente de aquí hacia adelante se va a quedar fuera.

Es fundamental para nosotros, no solamente para optimizar tiempo, sino para realizar un trabajo de más calidad.

Ojo, aquí no hablamos de inteligencias artificiales generalistas. Hablamos de productos especializados para nosotros y que realmente fundamentan nuestro trabajo y nos ayudan a gestionarlo porque, en definitiva, nuestros clientes, ciudadanos, empresas y demás, lo que merecen es la mejor prestación de un servicio.

P.- O sea, que la inteligencia tampoco va a quitar el trabajo a los abogados. Lo que va a quitar es trabajo al abogado.

R.-  Nos va a aliviar la carga de horas de trabajo a lo largo del día y eso ya me lo han puesto en valor muchos compañeros. Y yo mismo lo hago, tanto en esa vía como en la faceta institucional. También me ayuda mucho la inteligencia artificial, como a todos. Supongo que a vosotros también.

P.- Otra reivindicación de la Unión Profesional que quiero poner encima de la mesa: defendéis que los colegios profesionales tengan más participación en la elaboración de normas y decisiones públicas. ¿Se escucha suficientemente a los abogados cuando se diseñan leyes?

R.-  Vamos a ver. Se nos llama desde el Parlamento y, dentro de poco, para una modificación que va a haber en una ley, la semana que viene nos llaman efectivamente al Parlamento, igual que se nos llamó a la Comisión Parlamentaria en relación a vivienda.

Igual no es tan frecuente porque estos asuntos se ventilan o se gestionan por los políticos en la sede del Parlamento regional y a veces parece que vamos a cumplir un trámite, a hacer un informe, igual que lo hacen otros diez o quince organismos, corporaciones o entidades sociales. Yo creo que nosotros, como colectivo que luego tiene que lidiar muchas veces con esos litigios, con esos problemas, realmente tendríamos que ser escuchados de una manera más cualificada.

Porque, cuando las cosas acaban luego en los tribunales, me da igual los contenciosos, problemas, resoluciones de ayuntamientos, de determinadas consejerías y demás, y acaban con un problema o detrayéndole… ¿Quién interviene finalmente? Intervienen los abogados, que podríamos haber servido para aportar, no digo cortafuegos, sino ayuda.

P.- Una lástima porque tengo que ir terminando, Carlos. Eres decano desde diciembre de 2024. Este año te has incorporado también a la Comisión Consultiva del Consejo General de la Abogacía Española, desde donde puedes encima trasladar también la realidad de nuestra región. Si miramos a los próximos años, tenemos sobre la mesa justicia gratuita, vivienda, nuevas formas de resolver conflictos y formación continua. ¿Cuál es ahora mismo el gran reto de la abogacía aquí en Cantabria?

R.-  El mayor reto es el verdadero reconocimiento que hacen los 1.200, porque has dicho antes 490 en el turno de oficio, pero 1.200 colegiados ejercientes que, en el día a día, trabajan, da igual que sea justicia gratuita, da igual que sean asesorías en despachos, en bufetes y demás, en los tribunales o fuera de los tribunales.

Es poner en valor ese papel de la abogacía y luego, en cada una de esas ramas o palos o materias sobre las que has tocado, que efectivamente destaquemos.

Somos referente en algunas ocasiones porque salimos en prensa, pero, sin embargo, creo que lo podemos hacer en el día a día muy bien y ese es el camino de la Junta de Gobierno que me acompaña en esta aventura.

P.- Carlos Pérez Sánchez, de verdad, encantada de que nos hayas acompañado este ratito en COPE Cantabria.

R.-  Muchas gracias, Cristina.

P.- Decano del Colegio de la Abogacía en nuestra región y además gracias por inaugurar esta nueva sección en COPE+.

R.- Gracias. Un placer.

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